4 nov. 2014

Síndrome de Diógenes digital

Soy una internauta ávida de información. Sí, lo confieso, guardo, pineo, subo a Evernote o me descargo de forma casi compulsiva, artículos, patrones, documentos o estudios, con el objetivo de encontrar un hueco en mi agenda que me permita leerlos o llevarlos a cabo.

Por poner un ejemplo, en Pinterest tengo ya (tan sólo 5 meses después de haberme dado de alta) 29 tableros, y más de 3.340 pines (con una media de 10 incorporaciones diarias). En Facebook, gracias a la nueva utilidad que te permite "guardar" información de interés, he acumulado ya 73 enlaces a artículos de interés que espero poder consultar algún día. Sin consultar lo que tengo ya en Evernote, Linkedin o documentos guardados en favoritos, no quiero ni pensar el tiempo que necesitaría para poder leer o poner en práctica la información registrada. Pero voy a calcularlo.

En Pinterest acumulo fundamentalmente información relativa a las manualidades. Teniendo en cuenta que de media hacen falta unas 2:30 horas de dedicación exclusiva para realizarlas, tendría que disponer de 7.820 horas para llevarlas todas a cabo. Estamos hablando de 325 días completos. Una tarea imposible.

Me consuela saber que no soy la única con un Síndrome de Diogénes Digital (SDD) auto-diagnosticado. Mis compañeros de Pinterest, que alcanza ya los 70 millones, guardan cada día 5 millones de pines (según información extraída del blog http://www.anairas.com), lo que equivale a una media de 14 pines diarios. Y aunque mi caso no es grave, ya que soy bastante selectiva con la información que acumulo, sí que puede llegar a convertirse en una patología grave que lleva a quien la padece a acumular cualquier cosa que encuentra en la Web, siendo posteriormente, incapaz de hacer limpieza y borrar lo que no necesita.

Escultura de Alicia Martín. Ver Fuente

¿Qué hacemos con toda esta información? ¿Para que la acumulamos? 

De no ser por que son archivos digitales que ocupan memoria de disco y no espacio real en nuestras viviendas, literalmente tendríamos toda esa información saliendo por las ventanas, como consigue evocar la artista Alicia Martín con sus esculturas basadas en libros. Además, al tratarse en su mayoría de archivos de descarga gratuita, tendemos a ser menos críticos a la hora de acumularlos "por si a caso", y tendemos, también,  a aplicar menos criterios y filtros a la hora de guardarlos. De hecho, de todo lo que guardo en las distintas plataformas es muy poquito lo que finalmente aprovecho realmente, cuando me obligo a hacer limpieza tras quedarme sin lecturas interesantes.


¿Y qué nos lleva a acumular tantos datos? 

Según algunas teorías freudianas, ese afán acumulador no es más que la necesidad de guardar objetos de todo tipo para satisfacer posibles necesidades futuras. Se trata de una especie de temor a no saber encontrarlas en el futuro.

¡¡Vaya!! 

¿Y si necesito saber esto en el futuro? Bueno, lo guardo por si las moscas... 

Pero, ¡si está en Internet!
Ya, lo sé... ¿y si justo en el momento de necesitar acceder a dicha información no tengo acceso a la Web? (alguno pensará ahora que eso es casi imposible). 

Vista de Merillés, en el Concejo de Tineo (Asturias)

Pues sí, entonces sí que te puede, me puede, ser muuuuy útil, como este pasado verano cuando en mitad de las vacaciones me hicieron un encargo editorial que no pude rechazar, y me vi en un aldea perdida del occidente asturiano en la que no hay cobertura de móvil, buscando y rescatando de mi ordenador información que ya no sabía que tenía y que me salvó literalmente la vida, el proyecto y mi relación con la familia...

¿Cuánto acumuláis vosotros?

¿Os ha salvado alguna vez esa acumulación de información en vuestros PC's?