19 nov. 2014

La "tasa rosa"

Esta semana, en mi sesión deportiva con una buena amiga, me comentó que había visto un reportaje sobre cómo se incrementa el valor de las cosas, dependiendo si están dirigidas a hombres o mujeres. Es lo que se denomina la "tasa rosa" o women tax, y que se aplica de forma legal en países como Francia o Estados Unidos me ponía el ejemplo de las maquinillas de afeitar. Básicamente son el mismo producto, plástico, cuchillas de afeitar, pero a las femeninas, les ponen un poco de rosa, un gelecito antiroces... y ala, más caro. Igual pasa con otros productos dirigidos a nosotras, como pueden ser los seguros médicos en ciertas edades, por aquéllo de que podemos ser madres, sin contar ni valorar a la hora de cobrar por este mismo servicio el riesgo que supone en os hombres ser soltero, etc.


Una de las imágenes tomadas en Francia sobre la diferencia en el precio de algunos productos. Fuente.

Y es que parece ser que todo lo que lleva el adjetivo "femenino" sufre un incremento de precio sin razón aparente. Es algo tan escandaloso que en Francia, ya está siendo investigado por el gobierno.

Según la web de información www.negocios.com, en Estados unidos se pagan alrededor de 1.300 € anuales en total por comprar la versión femenina de algunos productos. Y en España, aunque esta tasa no existe como tal, es un hecho que ocurre y padecemos a diario.  Según el portavoz de FACUA, lejos de tratarse a un hecho ilegal, se trata más bien de una consecuencia de la oferta y demanda, y de que "(...)En función del perfil del comprador y de su poder adquisitivo se marca la etiqueta. Ocurre con la alimentación. Hay consumidores que prefieren gastar el doble por un pan gourmet que por una barra en una panadería, aunque los ingredientes sean idénticos" (ver fuente).

Pues no sé que perfil habrán visto en mi, ¿el de derrochadora?. En fin, yo suelo ser bastante cauta (seguro que vosotras también) a la hora de adquirir un producto. Comparo precios (...somos 4 en casa...), características, etc., y no estoy dispuesta a pagar más por algo que puedo encontrar en otro lugar más barato, fundamentalmente en productos de belleza. Así que esta explicación de FACUA me parece un poco simplista. Y aún así, estoy condenada a pagar más en productos prescindibles pero necesarios para vivir en esta sociedad.  ¿Es justo?

Para finalizar, a todo esto se suman las diferencias salariales entre hombres y mujeres. Nosotras ganamos hasta un 23% menos (ver fuente) ejerciendo el mismo trabajo que los hombres, a pesar de que está comprobado que son más productivas, organizadas y tienen mejor trato y respeto por sus empleados. Esta diferencia implicaría que tendríamos que trabajar 84 días más para llegar a ganar lo mismo que los hombres.  Parece ser que nuestra hora de trabajo es más barata.

¿Qué os parece a vosotras?  ¿Conocéis algún caso de diferencias de precios en productos en su versión femenina?